Revista Literaria Meretrices

Por Arturo García

CHAPALA, JAL.  La agrupación musical, Ginger Ninjas se encuentra de paso por la Ribera del Lago Chapala en su trayectoria hacia Chiapas, en lo que será una travesía de más de 8,000 Km. a lo largo del país y un centenar de tocadas generadas por el pedaleo de sus bicicletas; desde la Sierra de California hasta la jungla de Chiapas.  Ayer, sábado, 16 de febrero, el grupo musical pacifista/activista se presentó en la Fuente de los Pescadores del Malecón, donde dio un concierto abierto al público.  Sergio Unzueta, director del departamento de Cultura del Municipio de Chapala, en marco del festival “Chapala Vivo”,  tuvo a bien presentar al grupo en coordinación con la dirección de Cultura del Estado.

The Gig

La tarde es limpia.  El malecón de Chapala luce su nuevo traje de adoquín plateado.  El lago, aunque verdoso por la contaminación, está cerca.  Ahora besa la playa que otrora fuera la gran terraza de la conformidad de los que hemos crecido a su lado.  A lo lejos, un velero copula con sus aguas al ritmo de la música que viene de la Fuente de Pescadores.  El sol cae, se esconde para dar paso a un hermoso paisaje de albores y colores ocres.  Esta tarde, Chapala está más vivo que de costumbre.  Hay una chispa de vida que descolla entre las palmas y los sauces que flanquean la fuente.  Las tres banderas de América del Norte ondean sobre la brisa que un cello, una batería, micrófonos, bocinas y bicicletas reciben en su alma de materia.  Hay paz.  Hay una concurrencia des-estresada que se sienta alrededor de la banda que ahora empieza a calentar en bicicletas y en los instrumentos.  Ahí estoy también yo con mis dos hijos, al frente del escenario, esperando lo que habría de ser uno de los mejores conciertos de mi vida.

Ginger Ninjas y Cello-Joe de <Shake Your Peace.>

Se hacen llamar Ginger Ninjas, un grupo de Rock/Folkfunk/experimental/et al.  Yo sé muy poco de música pero esto no importa, lo que importa es que no hay nada que me distraiga al estar escuchando a Cello-Joe tocar y cantar un solo; música para disfrutar y para reflexionar.  Cello Joe es un joven muy cool y muy talentoso, egresado de la escuela de música de la Universidad de Berkley, Joey pisa el suelo con huaraches, viste casual y en la cabeza, trae puesto, como gorro, la cabeza de una piñata en forma de Eeyore, el famoso burro de Disney.  Su mensaje cautiva.  En un español muy simpático, acompañado de los sonidos que genera con su instrumento, nos mete en un ambiente totalmente creativo y recreativo donde el mensaje es “deshacerse de los carros/andar en bicicleta/cuidar el medio ambiente”.  La multitud se emociona al comparar de manera favorable a México con Estados Unidos y llamando a la conciencia de la gente; de no caer en los mismos errores del país vecino del norte, donde los engranes de la movilidad giran a base de gasolina.

Eco: Voz seductora que hace fama a su nombre.

Eco López es el alma de la banda.  Su voz seduce, evoca la suavidad y el sentido sensual del alma; una mezcal entre Gustafson, O’Riordan y Torroja. Altos, bajos, susurros en el micrófono; su voz hace que me estremezca encerrado en el claustro de mi perplejidad al escuchar entonar la letra de “Total Believer”, haciendo un dueto perfecto y armónico con Kipchoge.  Kiss me if you like/Kiss me if you like.  La palabra convertida en un mágico espiral de evocaciones a los ángeles o a las deidades de Cantar de Cantares es escuchada.  Eco es uruguaya, tiene dos años que se unió a la banda y, montada en “La Calabaza” como ella llama a su bicicleta, una Xtracycle Sport Utility Bike (SUB), la cual tiene una especie de carlinga en la parte de atrás con capacidad para cargar hasta cincuenta kilogramos de peso, Eco viaja en compañía de su copiloto, Cosa 1, el muñeco de la serie del Dr. Seuss.  “Él es mi inspiración.  Thing 1 va conmigo a todos lados, él es quien me da valor cuando voy montando.  Míralo, que sucio está el pobre, ¡pero qué feliz!”

Kipchoge: Un Ideal en Bicicleta Detrás de una “Revolución Placentera”

Kipchoge es el líder de la banda de bicicleteros/rockeros/activistas; su hit “Dick Cheney” lo distingue como un rockero hambriento de cambio, profesa el amor como un estilo de vida, el ambientalismo eco-amigable es una de sus banderas.  Pero Kipchoge es más que eso.  Él es un idealista.  Un revolucionario pacifista; un revolucionario que utiliza la música como arma de ataque y como armadura de defensa.  No es tarea fácil vender la idea de dejar todo para irse a viajar por todo un país en bicicleta, concientizando mentes mientras se vive de las tocadas.  Sin embargo, la idea se convirtió en ideal y nació entonces el tour ciclista que va dejando huella por cada lugar que pasa.  Kipchoge habla con seriedad de su empresa y en un español bien claro me dice, “debes utilizar más tu bicicleta, puedes empezar por hacerlo de tu oficina a tu casa”.  Yo pienso que eso es posible y lo hago.  He de admitir que me inspiró su propuesta.

Una Banda Con Causa

El grupo musical, los Ginger Ninjas, está formado por Eco López, voz femenil, bajo, guitarra, instrumentos varios; Kipchoge, líder de la banda, voz masculina, bajo, guitarra, armónica; Joe Chang, cello; Brock Wollard en la batería y en el bajo a Jared May.  “Pero el grupo somos todos.”, dice Kipchoge, “desde los que generan la electricidad por medio de pedalear en las bicicletas, hasta los que se unen a la causa de “<Una Revolución Placentera>”, ayudando con lo que pueden.

La banda partió de la sierra de San Juan, California, en las afueras de Sacramento, pedaleando su ruta hacia la aventura, con el afán de concienciar a sus seguidores a ser eco-amigables; a usar la bicicleta como método de transporte alternativo en vez de los coches que por su excesivo uso de gasolina, agotan los recursos naturales, problema que tiene al mundo en guerra, en la eterna lucha por el oro negro.

Las canciones, escritas por ellos mismos, invitan ala reflexión; a vivir una vida más a conciencia con la naturaleza.  El uso reducido de plásticos, gasolina, materiales tóxicos y en general de cualquier cosa que contribuya a la contaminación y a la amenaza de nuestro planeta.

Emiliano tiene tres años.  Él también se mueve el ritmo de la canción “Dick Cheney”.  Es muy pequeño para entender la letra o el mensaje que lleva consigo pero esto no tiene nada que ver.  El lenguaje de la música es universal.  El ritmo se expande entre los presentes.  En su carita se refleja el calor y la energía que se genera en cada pedaleada, en cada canción, en cada paso que le cede el sol a la luna.  Ahora estamos todos contagiados y nos movemos y balbuceamos las canciones que, auque las escuchamos por primera vez, parecieran familiares.  El mensaje de armonía y de paz es bien recibido.  Yo estoy totalmente hechizado por la voz de Eco y el trance de vida en el que se encuentra me invade y me olvido de todo.  Atrás ha quedado la oficina y las camisas largas; han quedado atrás también los contratos y las preocupaciones cotidianas.  Sólo queda lo que emana de las bocinas: energía hecha por el sudor de quienes la generan; energía reciclable, energía que hace un recorrido casi ilógico: de la planta de los pies, al tamborileo del corazón.  Eso y lo que el oro de la tarde de un día de febrero en Chapala nos regala: magia para una Revolución Agradable.
A Solas con La Banda.

Arturo García (AG): ¿Por qué el nombre “Ginger Ninjas”?

Joey Chang (JC): Porque Ginger significa jengibre, y esto, en inglés es como gentil; lo de Ninjas es por lo que representan los guerreros japoneses.  Entonces significa como Guerreros Gentiles.

AG: ¿Guerreros de qué?

JC: De una revolución en contra del uso excesivo de combustible, que es lo que está destruyendo el planeta.  Estamos en contra del uso excesivo de plásticos, de materiales que son nocivos para el hombre.

(Ariel se acerca y se sienta a un lado de Joey. Nos presenta)

JC: Ella es mi novia, Ariel.

AG: Mucho gusto, Ariel… ¿Por qué Chiapas como destino?  ¿Es a caso por la situación política del estado?

JC: Creo que por las pirámides.  Chiapas es como el final de México…

Espero a que Eco termine de platicar con la bandada de fans que acaba de unirse a su (estoy seguro) larga lista.  Ella es muy amable y alcanzable.  Trato de adivinar su país de origen por el acento pero fallo.  Me dice finalmente que es uruguaya y con una sonrisa rompe el hielo.  Ella no lo sabe pero yo estoy muy nervioso.  Empero, descubro que estar cerca de ella disipa todo mi nerviosismo y comienzo a formular lo que pretendo sea una plática y no una entrevista.

AG: ¿Por qué México?

Eco López (EL): Porque Kipchoge tomó esa decisión.

AG: ¿Hay gente que se une al grupo en el trayecto?

EL: Sí.  También hay gente que deserta.  Cuando salimos éramos 15, después la cifra bajó a 8 y ahora somos 13.

AG: ¿Y, cómo fue que te convenciste de venir a este país a hacer lo que estás haciendo?

EL: Amo lo que hago.  México es bellísimo.  La gente es muy linda.  El clima…

AG: ¿Cuánto tiempo tienes haciendo esto?

EL: ¿Cantando?  Dos años.

AG: ¿¡Dos años!?

EL: Así es.  Yo comencé a cantar en Kauai.  Solté mi voz al viento y la tierra me dijo sí.

AG: Eso es muy poético.

EL: Lo sé.  Mi papá es poeta y es músico.  Le conocen en Uruguay como “El Pato López”.

AG: ¿Sabes que vas a ser muy famosa un día?

EL: Bueno, eso no lo sé, pero en realidad no es lo que persigo.  Me llena estar compartiendo lo que hago con la gente.  Lo más bonito es conectar con los niños.  Para mí es algo muy fuerte.

AG: ¿Hay alguien que los patrocine como grupo?

EL: Sí, hay una compañía que se llama Xtracycle, la de las bicicletas…

Ya es tarde y parece que la banda tiene hambre.  En el trayecto a la cenaduría, Kipchoge me concede algunas preguntas.  Ahora vamos caminando por la avenida Madero.  Pasamos la iglesia, las cantinas, las tiendas de nieve.  La noche es cómoda.

AG: Le pregunté a Eco y a Joey que por qué México y no Canadá; por qué Chiapas como destino, pero parece que no tienen eso muy bien definido.  Me dicen que tú planeaste el viaje.

Kipchogi (KC): Así es.

AG: ¿Sabes que Chiapas es uno de los estados más grandes del sur de México, uno de los más ricos en recursos naturales pero uno con los índices de pobreza más altos?

KC: Sí, sí sé eso.

AG: ¿Es esta la razón por la que escogiste éste como la última parada en la gira de la “Revolución Agradable”?

KC: En parte sí.  Pero en realidad, intentamos llevar el mensaje por todo el país.  En un principio, nuestra meta iba a ser Belice pero decidí que debíamos terminar en el último estado del sur de este país.

AG: ¿Y por qué México?

KC: Porque México aún no comete los errores de Estados Unidos.  Porque la globalización lo tiene destinado hacia el mismo rumbo, por eso hay que fomentar el cambio…

Termino por conectarme con Kipchoge. Al siguiente día, le invito un vaso de agua fresca en mi casa mientras hacemos algunas grabaciones que habrán de ayudar a la causa.  Platicamos de varias cosas.  Kipchoge es reservado y amable.  Me comenta que PEMEX les ofreció patrocinio pero que no lo aceptaron (por razones obvias).  Emiliano, mi hijo de tres años, nos acompaña en uno de los mejores paseos de su vida, detrás de la bicicleta de nuestro amigo, quien pedalea su energía hacia un mundo mejor, uno más limpio que este, un mundo donde la gente es más consciente y menos apática.  Un mundo pues que habrá de ser más armónico.  Por eso la Revolución, el cambio, por medio de la música, sin armas.  Pacifista.  Placentera.

This entry was posted in in the news, Shows. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *